Piden doce años de prisión para Illescas
- Sábado, 18 Agosto 2012 12:18
Lo solicitó el fiscal de juicio, Adrián Landini por la muerte de Resler • La defensa pidió la absolución o bien el mínimo de pena para la figura de “exceso en la legítima defensa” o bien “emoción violenta” • El martes 28 se conocerá el veredicto.
Entre jueves y viernes se llevó a cabo el debate oral por el homicidio de Julio Resler, ocurrido el 12 de septiembre de 2010.
Bernardino Illescas, representado por el doctor Jerónimo Alvis, compareció ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 integrado por doctores Marcos Barski, Fernando Bustos Berrondo y María Graciela Larroque. Durante el juicio, la fiscalía estuvo a cargo del doctor Adrián Landini.
Illescas es acusado de “Homicidio simple” y “tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil”.
Pasadas las 10:30 del jueves, dio inicio la primera jornada del debate por la cual pasaron varios testigos, entre ellos la esposa y la hija de la víctima, la esposa del imputado, familiares, un perito en armas y médicos que hablaron sobre la situación de salud de Illescas. Si bien estaba previsto que se presenten más testigos, se acordó la incorporación de los testimonios por escrito.
“Se disparó”
El primero en declarar fue el propio Hipólito Illescas, quien al ser consultado por los jueces sobre si quería prestar declaración no dudó en acceder. En primer lugar recordó lo ocurrido en la fecha del hecho. Señaló que se encontraba mirando la Fiesta del Salame por televisión, tomando reposo, cuando Resler llegó a su casa en busca de su esposa. Lo atendió la mujer de Illescas quien le manifestó que allí no se encontraba por lo que se retiró. Sin embargo, regresó a los pocos minutos.
“Desde la puerta gritaba, insultaba y pedía que salga y amenazó con que si no lo hacía entraba y me mataba. Entonces, me levanté, agarré el arma y fui para la ventana. Cuando él estaba abriendo la puerta se me disparó el arma. No sabía que estaba cargada. Cuando pasó le pregunté a mi mujer: ‘¿Qué pasó?’ y me dijo que lo había matado. Agarré el arma y se me volvió a disparar. Me fui afuera, no podía entender lo que pasó. Pensé, ‘que Dios me ayude’ y salí caminando”, relató y agregó: “Jamás tuve la intención de matarlo. Nos conocíamos desde hacía muchos años y compartimos muchas cosas. Nunca hubo ni un sí ni un no entre nosotros”.
Consultado sobre la conducta de Resler, Illescas manifestó que conocía que cuando bebía tenía un fuerte temperamento pero que más allá de ello con él siempre fue una buena persona. “No era la misma persona cuando tomaba. Lo he visto en peleas. A mí nunca me hizo nada”.
El fiscal le preguntó porqué había tomado el arma, si con él no había sido violento; Illescas explicó: “porque sabía que era la única manera de intimarlo. Sabía que sino iba a entrar. Pero nunca tuve intención de matarlo, se me disparó. Tomé el arma para defender a mi familia y a mí. Sabía que era muy violento”.
En cuanto a la procedencia del arma, indicó que se la había regalado un patrón cuando trabajaba en el campo. “Nunca la usé, no sabía que estaba cargada ni cómo se descarga. Tampoco sabía que tenía los papeles vencidos porque nunca le di importancia. Así como me la dieron quedó en la casa, en un rincón”, manifestó.
Sobre lo que hizo después del hecho –vale recordar que se entregó al otro día- indicó que había estado caminando y pensando porque “no podía creer lo que me había pasado. Fue una desgracia”.
Illescas señaló también, ante el requerimiento, que tiene varias dificultades de salud. Una de ellas es la visión: por un accidente perdió el ojo derecho y en el izquierdo padece de cataratas por lo que tiene la vista disminuida. También padece de un problema en sus manos y meses antes del hecho había sufrido un ataque cardíaco.
Testimonios
La primera en brindar testimonio fue la hija de la víctima, quien en aquella jornada fatal había alojado a su madre en su vivienda. Contó que por teléfono, la esposa de Illescas le había consultado cómo estaba la mujer ya que la había visto salir de su casa por los fondos de su vivienda y para informarle que Resler había ido a buscarla a su casa.
Luego, fue el turno de la esposa de la víctima, quien manifestó que aquel día huyó de su casa “por temor” y se refugió en casa de su hija: “Tenía miedo, por eso me fui”, expresó.
La mujer contó que en más de una oportunidad fue golpeada y violentada de distintas formas por parte de su marido. Señaló también que el hombre había protagonizado varias riñas y que en más de una oportunidad salió de su casa enojado y armado con un arma; y que muchas veces llegaba ensangrentado y con heridas producto de peleas.
También acreditó que era de beber y que cuando esto ocurría “cambiaba mucho”; que en más de una oportunidad la golpeó y amenazó.
Más tarde, fue el turno de la esposa de Illescas, testigo directo de lo ocurrido. La mujer narró que Resler fue a su casa, en estado de ebriedad en dos oportunidades y que se sintió intimidada dado que conocía sus antecedentes. Relató que la segunda vez que fue a su casa comenzó a insultar y amenazar a su marido para que salga de la casa desde la puerta; y que en ese momento impulsada por el miedo retrocedió para ingresar a la casa y sintió el disparo. También señaló que su marido preguntó qué pasaba y que le gritó que había matado a su vecino. “Al rato siento otro disparo. Pensé que se había matado él”, expresó.
La mujer también habló de la conducta de la víctima, de cómo lo había visto violento en más de una oportunidad ya que trabajaba en su casa.
Finalmente, en la jornada también declararon médicos y un perito en armas.
Alegatos
El viernes, alrededor de las 9:30, se realizaron los alegatos. El fiscal Landini sostuvo que “no hay exceso en la legítima defensa” e hizo hincapié en que Resler no había sido violento con él anteriormente por lo que manifestó que no comprendía porqué tomó el arma.
“No dejo de creer que fue un hecho desgraciado pero tenemos límites que cumplir impuestos por la ley”, dijo. Es por ello, que Landini solicitó 12 años de prisión, dos mil pesos de multa, accesorias legales y costas por el delito de “Homicidio simple” y “tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil”.
Por su parte, la defensa del doctor Alvis pidió que no se tenga en cuenta la carátula por la tenencia de arma dado que el imputado solo habría incurrido, a su entender, en una falta administrativa dado que tenía la documentación y no se había percatado de que se le había vencido.
Hizo hincapié en que Illescas no habría podido enfrentarse a Resler dada su condición de salud y que el arma la tomó para tratar de intimarlo, desconociendo que estaba lista para disparar.
Es por ello que pidió la absolución de Illescas, o en todo caso que el Tribunal considere las figuras de “exceso en la legítima defensa” o bien “emoción violenta”, en todos los casos en sus penas mínimas.
Finalmente solicitó que, sea cual fuere la decisión de los jueces, se considere la prisión domiciliaria dado el estado de salud de Illescas.
El Tribunal volvió a consultar a Illescas sobre si deseaba realizar otra declaración a lo que volvió a señalar que no tuvo intención de disparar ni matar a su vecino. “Pido al Tribunal que me crea”, concluyó
El próximo martes 28 de agosto, a las 12 horas se dará a conocer el pronunciamiento del Tribunal.

